Racionalizar los servicios públicos

El reto en la gestión de los servicios públicos es su racionalización, conseguir que con menos dinero el ciudadano pueda recibir unos servicios públicos de similar alcance sin un menoscabo significativo de la calidad. En aquellos contratos que la Administración suscribe con terceros la tarea es más simple y se ha conseguido modificar muchos a la baja durante los últimos años. La siguiente licitación, para darle continuidad a los servicios, que lleve incorporada esa reducción en sus requerimientos. Exige estar atentos y elaborar un pliego técnico que incida en lo importante y obvie lo secundario.

Más complejo es tratar de meterle mano a los servicios que presta la Administración con medios propios (pensemos en educación, seguridad, sanidad y tantos otros que no están externalizados). Más complejo porque se trata de personal con el que no se puede plantear un despido (en un concesionario privado, sí) y porque son servicios con mucha inercia, después de tantos años, con procedimientos de definidos por la costumbre: siempre se ha hecho así. La configuración de los turnos de trabajo o la asignación de servicios extraordinarios (para cubrir una ausencia), por poner un par de ejemplos, son resueltas muy a menudo con criterios poco claros, con tendencia a favorecer a unos funcionarios frente a otros y generando un sobrecoste que una buena organización podría evitar sin afectar a la prestación del servicio.

De hecho, son los costes de personal y sus cotizaciones sociales los que más peso tienen en cualquier prestación de servicios y, por ello, cualquier acción encaminada a la racionalización debe contemplar estos extremos. Con un efecto secundario de altísimo valor, porque cualquier proceso que sea más justo para el conjunto de empleados públicos y todo el orden que pueda implantarse en la organización, tendrán un efecto inmediato sobre el estado de ánimo y, por consiguiente, sobre la eficacia y el rendimiento de cada equipo de trabajo. Las cuestiones de índole emocional o motivacional son con frecuencia no tenidas en cuenta por la dirección política de las Administraciones que no han entendido que son una parte fundamental y no sustituible para sacar adelante aquellas propuestas que hubieran prometido a sus votantes.

About Pablo Zurita Espinosa

Pablo Zurita Espinosa, Director Técnico. Ex-Gerente del Consorcio de Bomberos de Tenerife, Ex-Directivo de empresas de gestión de servicios.

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