Solvencia técnica

Es el filtro. Si nos pasamos de la raya con la solvencia técnica no tendremos concurrencia y sin ella no garantizamos la necesaria competencia que permita obtener los mejores precios y las mejores propuestas técnicas. En muchos casos se emplea para restringir, conducta que atenta contra la propia filosofía de la Ley: el TRLCAP, en su artículo 22, obliga a promover la participación de la pequeña y mediana empresa en la contratación pública.

Cumplir con la solvencia técnica recogida en el pliego (siempre en el de Cláusulas Administrativas Particulares) es lo que permite aceptar o no a los licitadores para que participen en los procedimientos de contratación. Debe estar condicionada por el objeto y el precio del contrato. Establecer unos adecuados requisitos de solvencia evita dejar fuera del proceso a los nuevos operadores, que son los que más dificultades tienen cuando las exigencias son muy grandes.

Dice el Artículo 78, del mismo texto legal, que en el caso de los contratos de servicios la solvencia se debe apreciar al tener en cuenta los conocimientos técnicos, eficacia, experiencia y fiabilidad, cuestiones que hay que acreditar por uno o varios de los siguientes medios:

  • Relación de experiencia en contratos similares,
  • Indicación del personal técnico del licitador,
  • Descripción de las instalaciones técnicas,
  • En casos excepcionales, un control sobre la capacidad técnica del empresario.
  • Las titulaciones académicas y profesionales del empresario y personal directivo,
  • Indicación de medidas de gestión medioambiental,
  • Declaración de la plantilla media de la empresa,
  • Indicación de la parte del contrato que se pretenda subcontratar.

Como vemos, las posibilidades son muchas y por eso decimos que hay que pensar bien qué requisito o conjunto de ellos se pide. Deben quedar reflejados los valores mínimos exigibles para cada uno.

Debemos considerar que ninguna empresa licitadora tiene al personal necesario para el contrato que se licita sentado en el banquillo esperando la adjudicación, ni tampoco la maquinaria preparada ni los demás elementos.

Debemos pensar quién va a concurrir y qué le interesa más a la Administración… si pedimos muchas experiencia de los cinco ejercicios anteriores dejamos fuera a nuevas empresas que quizás funcionen con procedimientos y cultura más modernos, cuestión que se puede suplir solicitando que se acredite la experiencia profesional del equipo técnico del licitador. El legislador prevé para la Administración que se fomente la concurrencia, la innovación, las mejoras tecnológicas (en el mencionado artículo 22) y, sin embargo, muchas veces, se establecen requisitos tan insalvables que impiden que se incorporen nuevos operadores al circuito.

No debe preocuparnos quedarnos cortos con la solvencia técnica (con la solvencia económica sí que hay que ser estrictos), es decir, pecar de poco restrictivos porque el Pliego de Prescripciones Técnicas nos ayudará a contrastar la solvencia de los licitadores. En un escenario eficaz para la contratación pública, en el que nos debemos centrar en describir el objeto del contrato y en los resultados que pretendemos obtener, un licitador no capacitado poco tendrá que hacer… de hecho, la posibilidad de preparar una solución técnica competitiva sería una demostración en sí misma de su adecuada capacidad. Todo ello con unos criterios de evaluación de las ofertas establecidos al efecto en cada caso.

About Pablo Zurita Espinosa

Pablo Zurita Espinosa, Director Técnico. Ex-Gerente del Consorcio de Bomberos de Tenerife, Ex-Directivo de empresas de gestión de servicios.

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